Normas del graffiti: diferencia entre toy y aprendiz en la cultura del graffiti
Dentro del mundo del graffiti es fundamental saber diferenciar entre un aprendiz de graffiti y un toy. No es una cuestión de años pintando, ni de cantidad de muros recorridos, sino de actitud, respeto y conocimiento de las normas básicas del graffiti.
Un aprendiz es la persona que empieza a pintar graffitis, que está en proceso de aprendizaje, que observa, escucha y mejora. En cambio, un toy es quien, independientemente del tiempo que lleve pintando graffiti, ignora o incumple las reglas no escritas de la cultura graffiti.
Las leyes no escritas del graffiti
Antes de coger un spray, todo escritor de graffiti, graffitero o artista urbano debería conocer y respetar estas normas fundamentales. Son reglas que mantienen viva la cultura del graffiti desde hace décadas en todo el mundo.
1. Respeto: la base del graffiti
El respeto es la norma número uno del graffiti. Nunca se deben pintar garabatos, firmas sin nivel o manchas de pintura sobre la obra de otro escritor, independientemente de su nivel técnico o trayectoria. Respetar el trabajo ajeno es lo que separa a un escritor de un toy.
El graffiti no va de ensuciar paredes, va de estilo, identidad y código.
2. No pisar graffitis de otros escritores
Otra de las normas del graffiti más importantes es no pisar piezas ajenas, salvo que el graffiti esté claramente deteriorado por el paso del tiempo. Pintar encima de un mural cuidado y reciente es una falta de respeto grave dentro de la cultura graffiti.
En muros muy extensos, como rieras, túneles o kilómetros de pared continua, se aplica una jerarquía visual: se pinta sobre graffitis de menor nivel o piezas menos elaboradas, como throw ups o bombas, pero nunca sobre murales trabajados.
3. No copiar estilos, letras ni piezas
Copiar el estilo de letras, el flow o las composiciones de otro escritor es una de las señales más claras de toy. Inspirarse es parte del aprendizaje, copiar directamente demuestra falta de personalidad y respeto.
El objetivo de todo aprendiz de graffiti es desarrollar un estilo propio, reconocible y único, algo que solo se consigue pintando, observando y evolucionando con el tiempo.
4. El tag es único
La firma o tag de un escritor de graffiti es su identidad. Si existe otro escritor más antiguo con el mismo nombre, es obligatorio cambiarlo o modificarlo. En muchos casos se añade un número, una letra o una variación que evite la duplicidad.
Respetar los tags históricos es respetar la historia del graffiti.
5. No falsificar firmas ni tachar trabajos ajenos
Falsificar firmas para tachar piezas de otros escritores es una de las prácticas más despreciadas dentro del graffiti. El crossing sin motivo justificado es sinónimo de toy y genera conflictos innecesarios dentro de la escena.
Graffiti, aprendizaje y cultura urbana
El graffiti auténtico es cultura urbana, disciplina y evolución constante. Aprender las normas no limita la creatividad, al contrario: la canaliza y le da sentido. Todo gran escritor fue aprendiz antes, pero no todos los que pintan dejan de ser toys.
Si quieres aprender graffiti, mejorar tu nivel y entender la cultura desde dentro, los talleres de graffiti y la práctica constante son el mejor camino para pasar de aprendiz a escritor respetado.
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